Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

jueves, agosto 30

Charla amistosa en el Bar de las Orillas del Olvido.

-Así que vos...sos la muerte-
-Si-
-Me parecés más una nenita gotica común y corriente-
-Parezco ¿no? Una vez por siglo tomo forma humana y camino entre los vivos y todo eso-
-¿Ves cómo nos va y ese tipo de cosas?-
-Básicamente, ayuda en el trabajo-
Gomes siguió hablando con la chica rara un rato más. No era demasiado escéptico por naturaleza.
-Yo siempre vi a la muerte más como un estado mental-comentó Gomes después de un trago de cerveza
-¿Eh? No te entiendo-
-Mirá...-mientras pensaba cómo poner en palabras sus ideas agarró un puñado de maní y se lo metió en la boca en un solo bocado- La gente se muere porque está segura de que se tiene que morir, pero si uno se convence de que no se va a morir, uno no se muere-pensó unos momentos y agregó-¿Entendés?-
-Si, si... Creo, ¿Y por qué nadie nunca, accidentalmente claro, demostró que estás equivocado?-
En ese momento Gomes comenzó a explicar sobre mecanismos ocultos de la mente, pensamiento lateral; luego charlaron de Alejandro Magno, y después de política y leyes.
Su conversación continuaba con Nietzsche cuando el dueño del bar (que tambien atendía la barra), golpeó un gong para llamar la atención de la gente.
-Para los novatos, para los experimentados, para los que prácticamente viven acá- gritó entre algunas risas calladas de gente que seguramente era parte del último grupo mencionado- Es esa hora del día-
-¿Ves?-exclamó Gomes triunfante- te dije que acá lo hacían-
-Tenías razón, ¿qué toca hoy?-
-No sé, los miércoles suele ser C'thulu y mitos de Lovecraft, pero esta semana se cambiaron los horarios y al final quedó la invocación a los hermanos Grim para que cuenten cuentos, creo.-
-No creo que sirva, los tengo ocupados por ahora.-
-Ah, me había olvidado que eras la muerte -dijo en tono burlón- Por los colores de las velas yo digo que es un ritual… druidista.-
-Nah, eso es de Hecate, nunca me cayó bien.-dijo la muchacha un tanto triste- Yo soy la que hace el trabajo sucio y ella anda por ahí toda rodeada de sus amigos los fantasmas.-

Y, con indudable aburrimiento, se quitó el guante derecho, tocó a Gomes y se fue, dejando al cadáver tirado sobre la mesa.

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