-Así que vos...sos la muerte-
-Si-
-Me parecés más una nenita gotica común y corriente-
-Parezco ¿no? Una vez por siglo tomo forma humana y camino entre los vivos y todo eso-
-¿Ves cómo nos va y ese tipo de cosas?-
-Básicamente, ayuda en el trabajo-
Gomes siguió hablando con la chica rara un rato más. No era demasiado escéptico por naturaleza.
-Yo siempre vi a la muerte más como un estado mental-comentó Gomes después de un trago de cerveza
-¿Eh? No te entiendo-
-Mirá...-mientras pensaba cómo poner en palabras sus ideas agarró un puñado de maní y se lo metió en la boca en un solo bocado- La gente se muere porque está segura de que se tiene que morir, pero si uno se convence de que no se va a morir, uno no se muere-pensó unos momentos y agregó-¿Entendés?-
-Si, si... Creo, ¿Y por qué nadie nunca, accidentalmente claro, demostró que estás equivocado?-
En ese momento Gomes comenzó a explicar sobre mecanismos ocultos de la mente, pensamiento lateral; luego charlaron de Alejandro Magno, y después de política y leyes.
Su conversación continuaba con Nietzsche cuando el dueño del bar (que tambien atendía la barra), golpeó un gong para llamar la atención de la gente.
-Para los novatos, para los experimentados, para los que prácticamente viven acá- gritó entre algunas risas calladas de gente que seguramente era parte del último grupo mencionado- Es esa hora del día-
-¿Ves?-exclamó Gomes triunfante- te dije que acá lo hacían-
-Tenías razón, ¿qué toca hoy?-
-No sé, los miércoles suele ser C'thulu y mitos de Lovecraft, pero esta semana se cambiaron los horarios y al final quedó la invocación a los hermanos Grim para que cuenten cuentos, creo.-
-No creo que sirva, los tengo ocupados por ahora.-
-Ah, me había olvidado que eras la muerte -dijo en tono burlón- Por los colores de las velas yo digo que es un ritual… druidista.-
-Nah, eso es de Hecate, nunca me cayó bien.-dijo la muchacha un tanto triste- Yo soy la que hace el trabajo sucio y ella anda por ahí toda rodeada de sus amigos los fantasmas.-
Y, con indudable aburrimiento, se quitó el guante derecho, tocó a Gomes y se fue, dejando al cadáver tirado sobre la mesa.
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