Akio Tsurumiya se relaja un poco más en el diván. Su piel vibra como las ondas de cierta canción que no podía especificar claramente y una cola preevolutiva aflora muy sutilmente.
-Empecemos ¿Qué te trae a mi consulta?-
-Usted ya lo sabe.-
La voz de Akio es aguda y cortante, nada que ver con la estructura de sus cuerdas vocales en el escenario. Es un hecho sabido que todos los psicoanalistas son espers, sin embargo ellos parecen preferir actuar como si no lo fueran.
Akio exhala para calmarse aún más y comenta tranquilamente, como si hablara sola.
-Yo elegí nacer mujer.- El médico no responde nada. En realidad estaba midiendo cada sutil movimiento de sus pensamientos que ni siquiera ella captaba amparado por el cuadro de Freud que colgaba detrás de él. La disquera puede pagarle espers clase uno como psicoanalista y mucho más. – Los médicos al principio no lo entendían, no estaban acostumbrados a trabajar con metas en esa época.-
-¿Qué época?-
Los psicoanalistas, por lo que uno puede leer en un libro de texto, ya eran molestos cuando eran normis. Esa carrera siempre requirió una capacidad para tomar parcialmente lo que alguien dice y mostrarle como fue un error decirlo. Para Akio el verdadero objetivo de un psicoanalista es enseñar a callarse la boca.
-No se le pregunta a una dama esas cosas.- responde con la sonrisa diseñada para las entrevistas. La libertad de utilizar cada músculo del cuerpo como uno desee conlleva tener que recordar las diferentes posturas usadas para no confundir a la gente.-Pero no hace mucho los espers vivían en el bajo mundo escondidos de la sociedad, recordemos que poco tiempo significa muchas épocas hoy en día.-
-Hablame sobre el último concierto.-
Sonrisa con una clara angulación en el centro y una duplicación del largo de los labios, sonrisa de entrevista, en entrevista desviar tema, desviar tema para ocultar datos, sonrisa equivale a ocultar. Los espers pueden entender la mente como comandos, aunque en realidad cada uno lo maneja y entiende de forma diferente.
-¿Ya dicen que es el último? ¡Pero si fue el primero! -la cara de sorpresa de Akio se transforma en sonrisa de risa sutil, aunque el chiste no le causara gracia al psicoanalista alguien tenía que actuar acorde. –Fue bien, un poco más de desgaste físico del que esperaba, pero ya estoy preparada para el próximo. –
-No soy tu manager, no tenés que dar discurso publicitario durante la hora de análisis. Contame eso del guitarrista.-
La doctrina psicológica de inmersión surgió poco después de que los espers fueran registrados por los gobiernos. En esta el psíquico funciona como guía en la mente del paciente, es a grandes rasgos una versión potenciada del método freudiano.
-Dane es un buen tipo, solamente extraña bastante a Nathan y tiene aspiraciones a músico independiente, algo que hace décadas que no existe.-
El psicoanalista no dice nada
-No quiero pensar en eso.-
Si alguien se acercara o espiara no escucharía nada, pero recuerdos específicos de Akio son accesados y puestos en evidencia dentro de su cabeza. Su cuerpo se estabiliza en su forma habitual.
-Por favor.-
Akio levanta la espalda del diván, su forma de mujer madura con cuerpo de adolescente mira seria al analista.
-Fue una buena sesión. –finaliza el hombre sin mirar a ningún punto en especial.
-Hasta pasado mañana. –dice secamente Akio con la voz propia de ese cuerpo.
La mujer sale de la pequeña habitación apenas decorada. Unos instantes después de que ella sale entra un tipo con lo que podría ser accidentalmente el peinado más retro de esa temporada. Toma nota mental de la estructura de cabello del hombre ese.
Ya en la calle siente la pequeña descarga en la nuca del telecogno. Un telecogno es un dispositivo común que se lleva insertado en la base del cráneo, permite una comunicación a distancia sin necesidad de hacer más que pensar, de ahí su nombre unión de tele (larga distancia) y cogno (pensamiento).
-¿Algún problema?-
-Las barreras duelen un poco pero no creo que ni las haya notado.- piensa la mujer con apariencia de chica.
-¿Lo demás?-
-El campeón está marcha y se va a ocupar de limpiarnos el camino.-
Y alguno de los dos cuelga. El telecogno tiene el problema de que normalmente termina causando identificación con el otro usuario y perdidas de memoria reciente. En este caso eso último es lo ideal.