-El chico tiene que saber. El chico va a aceptar cuando entienda la totalidad.-
-Aún nosotros no sabemos la totalidad.- responde Julia, encapuchada, en su primer comentario en varias reuniones. Algunas personas se sorprenden al dar su opinión alguien que en las últimas décadas se había limitado a escuchar y abstenerse.
Grant comenzó a caminar antes de responder y la luz reflejada en su cabeza pelada dejó ver un segundo las cuatro flechas dobles en forma de estrella tatuadas en su frente, era un hombre impaciente y activo.
-Si estamos en este lugar es porque tenemos confianza en que los Castillos son la respuesta.-
-Pero ya…-
-Sí.- interrumpió la interrupción Grant, odiaba ser interrumpido casi tanto como cuando lo contradecían.- Ya no somos los Lobos Blancos y nos limitamos a ser simples Perros Fantasma blancos de miedo ante lo que puede suceder. Pero todavía estamos. No como Moore y su organización. Ahora simplemente podemos actuar o seguir existiendo y discutiendo sin ningún objetivo. Así de sencillo.-
Hubo silencio en el salón, sólo se escuchaban las antorchas nunca consumidas flameando y quemando un éter inexistente. Muchos odiaban cuando Grant se ponía en el papel de líder, cosa que pasaba a menudo, sin embargo tenía razón.
Julia se negó en un primer lugar a continuar, pero sabiendo que es su parte y sabiendo, aunque sea de los que no les gusta admitirlo, que Grant tenía razón. Al menos esta vez.
Una situación similar ocurría en simultáneo, pero lejos de la habitación iluminada con fuego mágico estaba la prolija y casi vacía oficina. Un hombre sentado en su silla y apoyado levemente en su escritorio ve entrar al Agente con noticias. Un campeón en entrenamiento y una posible llave localizada. Algo muy importante, pero parte del día a día en el B.S.A.
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