Encima de todo, ahora era un blanco fácil, ya no había árboles que dificultaran la matanza. Los guerrilleros pararon de correr para apuntar y terminar todo de una vez mientras yo seguía corriendo a campo abierto. A mi derecha vi un pequeño edificio rápidamente me arrastre hasta la puerta. La abrí y la cerré detrás de mí, con lo que cesaron los sonidos de disparos como si el edificio fuera a prueba de ruidos. El lugar parecía una posada, estaba llena de gente, ¡Gente inocente!
Todos iban a morir en cuanto entrara la guerrilla. “¡Corran por sus vidas! La FARC se acerca y nos matará a todos…” Como algo inesperado algunos me miraron con desaprobación mientras otros rieron. Un rubio con aspecto ario, dijo con un tono raro, “¡Sal de aquí latino!” unos tipos del tamaño de un ropero abrieron la puerta y me arrojaron afuera.
Increíblemente los cazadores no estaban más, ni si quiera estaba muy seguro de dónde estaba yo…
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Rodrigo Astorga 2/9/07
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