En su primer asesinato fue perfecto, sin huellas, sangre, cabellos, ni marca alguna. El segundo le inspiró confianza. Pero fue la tercera -¿Como olvidar ese momento? La histeria masiva en la estación de trenes, los chistes negros en todo programa de noticias- la que le dio la seguridad para continuar. Hacia la quinta comenzó a verlo como un arte. La sexta muerte le dio los tan recordados apodos de "el lobo marxista", "el perro revolucionario" y "el rojo carnívoro". La décima vez comenzó a ponerse confiado. Pero recién en su doceavo asesinato y posterior deglución de un funcionario del gobierno la policía halló pistas que llevarían a su arresto, días después de su treintavo ataque.
En su primer día en la cárcel lanzó grasa hirviendo a la cara de un presidiario que planeaba acuchillarlo por la espalda, este preso murió a los tres días debido a las infecciones por las quemaduras. Estando en confinamiento solitario mató a tres jefes de bandas diferentes y a sus guardaespaldas, que buscaban mayor reconocimiento. El recordado 18 de febrero, luego de matar a 13 presos que habían interrumpido el noticiero, escapó por la puerta frontal de la cárcel de máxima seguridad matando solamente a 5 guardias, ya que los demás le dejaron el camino libre.
Y hoy, después de casi 2 años de no oír nada del gran Kovacs, nosotros -canal 6 y sus repetidoras- tenemos al mismísimo rojo carnívoro frente a nuestras cámaras.
-Señor Kovacs, ¿Cuales son sus planes actuales?-
-Bueno, veamos. Primero pienso arrancarle los dedos del pié uno por uno, luego haré lo mismo con los de las manos y con las orejas. Voy a freír las partes que le quite y voy a forzar al camarógrafo a comerlas-
-Y… ¿Piensa terminar ahí?-
-Pero por supuesto que no. Con este taladro que tengo acá voy a perforar tu cabeza hasta licuar tu cerebro. Los restos líquidos de este se los voy a inyectara tu camarógrafo...-
-…dígame Ricardo si quiere-
-Ah, bueno, pienso inyectárselos a Ricardo en la carótida provocándole un paro cardíaco luego de que sienta como los trozos de cerebro viajan por todo su cuerpo hasta el corazón.-
-Bueno señores y señoras, ahí lo tienen. No olviden sintonizarnos mañana a esta misma hora para ver las grabaciones de todo esto que el señor Kovacs promete hacernos-
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