Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

viernes, septiembre 21

La ignorancia es bendición

Hace 10 años. Tal vez más. Es difícil seguir la cuenta. Hace 10 años que estoy en este lugar. Tampoco estoy muy seguro de qué es este lugar. Parece una habitación. No tiene puertas ni ventanas. Tampoco encontré ningún pasillo, pero es difícil revisar sin luz alguna. Mi vista está adaptada, después de tanto tiempo. Puedo ver a unos centímetros de distancia. Es la distancia justa para poder encontrar los paquetes de comida que siempre está en algún lugar del suelo, o las botellas con agua. Pero mi ocasional curiosidad surge del por qué. La oscuridad de este lugar ocupa la mayoría de mis recuerdos. No recuerdo mi llegada. Tampoco mi infancia. Creo que tampoco los rostros de mis padres. Tal vez ellos me pusieron acá. Tal vez vine por motu proprio. O tal vez me forzaron. O tal vez solo desperté un día acá.

Lo más probable es que esté acá por mi bien. En este lugar tengo alimento y agua. Tengo todo lo que necesito. Si. Seguro estoy por mi propio bien. Porque, al final de cuentas, soy feliz. No necesito saber que es esto, porqué estoy acá o quién soy. Porque disfruto este lugar. Estoy seguro de que no hay lugar mejor que este. Y, a quien sea que me pusiera acá, se lo agradezco.

Y así vivió Rodrigo Quesada. Y así murió Rodrigo Quesada. Sin saber nunca el porqué de su situación. Sin saber qué hacía encerrado 6 metros bajo tierra. Sin saber porqué estuvo ahí desde los 15 años. Sin saber de donde venía el aire. Sin saber de donde venía la comida. Sin saber de donde venía el agua. Sin saber del B.S.A. Sin saber de Ella. Sin saber nada.

No hay comentarios: