Ya era bastante tarde cuando abandoné el bar, y con un buen motivo, ya había tomado demasiado, y el haber mezclado sustancias con el alcohol me habían hecho alucinar al nivel de que veía como las luces cambiaban de color y los clientes adoptaban diferentes formas. Desde animales hasta insectos. A pesar de todo esto no me sorprendía tanto ya que la gente actúa mayoritariamente como animales o insectos antes que como seres racionales.
Al salir corría una leve brisa, que en cierta parte ayudo a volver un poco más a la realidad. Una vez que me encontré en condiciones de seguir viaje, revise mi mochila y retomé mi camino. Sin ningún destino en particular.
Al alejarme los ruidos característicos del pueblo se apaciguaron, no había disparos, ni discusiones.
-Dentro de todo, es un pueblo tranquilo- pensaba mientras caminaba, cuando una figura llamó mi atención. Mis pensamientos abandonaron mi mente, ya que era realmente extraño encontrar a alguien en estos caminos a estas horas.
Me acercaba cuidadosamente, con un arma ya casi en la mano, ya que hoy en día no se puede confiar en nadie. Y aunque al acercarme ví que la figura parecía de una mujer, seguí avanzando con precaución.
Justo cuando pasaba enfrente de ella, una voz como la que nunca antes había escuchado me hablo.
-Discúlpame, ¿Podrías ayudarme?, me parece estoy perdida.-
Su voz me inspiro confianza, ya que no estaba teñida en ese tono mentiroso que distingo en toda la gente.
-Si, ¿Qué necesitas?- Conteste, guiado por mi instinto.
-Mira, necesito llegar al Río Xallas, pero mientras viajaba, han tratado de robar, y no se como he logrado escapar, pero huir me tuve que desviar del camino por el que viajaba y no conozco esta zona.-
-No hay problema, yo también estoy de viaje y estoy obligado a pasar por ese Río.-conteste aunque yo no tenía en mente llegar hasta aquel río.
Así que comenzamos a caminar, conversando de todo un poco, para matar al aburrimiento.
Al pasar una o dos horas, decidí instalarnos para pasar la noche. Dejamos las cosas debajo de unos árboles y yo me decidí a prender una fogata por que la brisa fría y tranquila de la noche ya me calaba los huesos.
Al observarla a la luz del fuego, ví que era muy bonita, aunque tenia algo en su cara que no había visto nunca en la cara de otra persona.
-¿Y por qué viajas vos?-
-Emmm...- Estaba un poco distraído observando su misterioso rostro - yo viajo porque tengo la esperanza de que en algún lado voy a encontrar una sociedad distinta, que no discrimina las ideas opuestas, que no recurre a la violencia como forma de solucionar los problemas, donde sus integrantes es respetan.-
-Una sociedad utópica, en otras palabras.-
-Si, aunque no prefiero usar ese termino, hace que las cosas parezcan imposibles.-
-Aunque de cierto modo, es algo imposible.-
Mis pensamientos eran carcomidos de repente por las dudas. ¿Tendría razón?¿Es algo imposible? ¿Existirá ese lugar? Una cierta amargura me invadió al pensar en todo esto.
-Si, puede que tengas razón.-
Nunca había pensado en esto de esa forma -¿Porque nadie lo había pensado? ¿Porque yo no lo había pensado?-
Ya cuando me disponía a dormir, no podía dejar de pensar en esto. Concebir el sueño no fue nada fácil, aunque lo poco que dormí me alcanzo para comprender por qué nunca conocí a alguien que pensara como yo comencé a pensar en ese momento.
Al despertar, me encontré en el medio de un desierto, con un gran agujero en el pecho que sangraba aunque no dolía.
No se si fue todo un sueño, o finalmente, me había unido al grupo de gente que comprende la realidad y termina abandonando sus esperanzas.
___________________________________________________________Tomás Castillo
tomascastillo127@hotmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario