-Es bastante obvio lo que pasó.-
-Sí. La pregunta es: ¿Ágata eligió esta noche para despertar, o esta noche eligió que Ágata despertara?-
-Poco podría interesarme menos. El hecho es que despertó. Lo que queda fuera de ese análisis no es de nuestra incumbencia.-
Y era cierto. En otro lugar de la ciudad la pobre chica se tambalea confundida por la ciudad. Al verla no se ve más que una chica confundida y enceguecida. Confundida, enceguecida y hambrienta.
Los dos agentes se suben a su vehículo estándar carente de detalles al unísono. Una anciana que riega sus gladiolos no puede evitar sentirse extrañada por la meticulosa sincronicidad en los movimientos de los dos hombres de negro.
Ágata traga otro pedazo de persona. Torso de adolescente en este caso. Vomita sangre. Repite lo mismo hasta cansarse de ese lugar, cuando eso sucede se mueve al siguiente cúmulo de gente. Actúa como se supone que lo haga.
-El tiempo estimado para que termine de alimentarse en este criadero es de 27 horas. Regresaremos cuando termine.-
-¿No te parece un poco injusto? Tantas personas que viven inocentemente en esta ciudad sin saber que están destinadas a ser Su alimento.-
-No.-
El agente guarda una nota mental de que este brote de sentimientos en su compañero debe ser reportado.
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