Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

miércoles, octubre 31

Día duro en el trabajo.

Francisco Mosalve llega a su casa después de un día especialmente duro. Lo que había empezado como un trabajo desafiante y entretenido, se había convertido en un constante griterío estresante que parecía nunca acabar. Después de solo un par de horas en la oficina ya estaba deseoso de regresar a su hogar para poder descansar y recuperarse. Aunque internamente se sentía feliz de que el proyecto estuviera tan pronto a finalmente terminarse.

Hoy llega y su esposa lo recibe afectivamente. Un beso un poco más largo que un beso de bienvenida y toma el maletín antes de saludarlo.

-¿Día duro en el trabajo?- Su tono mostraba genuino interés, algo más allá del propio de una estructura repetida por tantas parejas al encontrarse en su casa.

-No podrías ni empezar a imaginártelo.- Realmente no estaba en el interés de Francisco el relatar lo agotador de su día, eso sería casi tan molesto como revivirlo.

-Bueno, no te preocupes, ya estás en casa.-como si leyera su mente, su esposa evitó por completo el tema y, como bonificación, lo abrazó y besó nuevamente.

-Esperá, pará un segundo.-

-¿Qué pasa?-

-Hay algo raro.- Algo más allá de lo que él puede percibir, una especie de instinto natural que escapa a la razón le dice que algo no es como se supone que sea y le activa cada señal de alerta posible en su cuerpo. Solo que Francisco no sabe como poner eso en palabras.

Comienza a mirar desesperadamente en todas direcciones tratando de ver qué es lo que lo alarma. Se separa de su mujer y se levanta para estar listo para reaccionar a lo que sea que hay.

-¿Querés cambiarte de ropa? ¿Querés que te prepare un te? Seguro es cosa de la presión del trabajo.

-No, no es eso.- Sigue tratando de articular sus sentimientos, o tal vez reconocer qué es lo que los desata. De cualquier forma, el esfuerzo mental le dificulta seguir moviéndose.- Es que… es que… ¿Quién sos?-

-¿Cómo? ¿Qué decís? No te entiendo.-

-Yo… yo no estoy casado, yo no se quien sos, no te conozco ¿Cómo entraste a la casa?-

La desesperación toma control de Mosalve y este empieza a retroceder sin apartar la vista de la mujer. Tropieza con una mesa ratona, y aún en el suelo continúa alejándose, incapaz de ocultar su miedo ante la situación que está viviendo.

-Soy yo, Marta, nos conocimos en la universidad, nos casamos el otoño pasado, soy yo.-la mujer se acerca a Francisco, ya arrinconado en una esquina de la habitación. Lo acaricia en la mejilla.-Por favor, no te pongas así.-

Marta lo abraza y lo tranquiliza. Incluso queda dormido en sus brazos. Sin ningún esfuerzo lo levanta y lo lleva hasta la cama matrimonial. Luego va a la cocina, toma el teléfono y marca un número. Le responden inmediatamente.

-Se está dando cuenta… Muy bien, me encargaré.-

No hay comentarios: