Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

jueves, enero 10

El que ríe al último. (Parte 1)

Mercedes tiembla. Mitad nerviosismo, mitad temor. Irene toma su mano para tranquilizarla. Ya había pasado tanto tiempo como conducto del espíritu de la madre de Mercedes que mucho de su instinto y poder se le había pasado. Claudio ve esto y pone su mano dificultosamente enfriada a una temperatura menor de los 60ºC en el hombro de Mercedes. Le sonríe, y si de su boca no emanara una temperatura capaz de derretir el pavimento, le diría que no está sola.

Juan esta discutiendo. Mercedes no ve a nadie con quién pueda estar hablando.

Es normal que la chica de pelo negro con menos de un año de experiencia en el ámbito de lo metafísico este nerviosa y temerosa. Esta seguramente sea la cosa más grande que vaya a hacer. Todos los días se puede exorcizar un espíritu, tranquilizar a un kami o incluso enfrentarse a un demonio. No todos los días su grupo se enfrenta a Ella.

-Les dije que no los quiero acá.- La actitud cortante de Juan se había puesto peor que la de ese compañero de clase que no deja de subestimarlos.
-Y nosotros te dijimos que no hacemos las cosas a solas- le responde Claudio que en ese segundo de desconcentración quemó dos árboles.
-Esto no es de su incumbencia les ordeno que se vayan.-
-Si hay algo que nos incumbe es esta nueva actitud tuya, quién te creés que sos para…-
-Silencio, está acá.-

Y frente a ese grupito se para la imagen más perfecta que ojos humanos hayan podido ver jamás. Superior a las ideas platónicas y a cualquier presentación indigna de estas. Única. Superior a lo perfecto.

Al instante de esta visión, los sentimientos mezclados en el interior de Irene la dejan tirada, catatónica. Mercedes, mucho más centrada, crea un campo protector que cubre al grupo. Aunque no sabe de qué los protege.

Vuela por los aires una bola de fuego básico y elemental, y a medida que se acerca a Ella se va apagando hasta dejar a un Claudio de rodillas apagado y más tranquilo de lo que nunca estuvo. Y Ella le acaricia la cabeza. Perdona su agresión.

Con Irene en el suelo, Claudio arrodillado y Juan fuera de su vista; Mercedes se siente sola. O al menos así cree que se debería sentir. En realidad siente un calor interno, una alegría y tranquilidad que corre por sus venas y alimenta todos sus órganos. Y se sienta en el suelo a disfrutar la tranquilidad de Ella. Y Ella sonríe.

-No te veía desde hace mucho tiempo- un coro retumba en primera persona- No pensé que volverías a aparecer.-

Juan avanza al ritmo de su discurso desde las sombras. Al igual que un motoquero pelado, una colegiala con rasgos orientales, un hombre blanco de clase alta y una mujer en uniforme militar. Desde las calles se acercan con las mismas líneas al unísono que Juan y los otros una mujer con traje de alta costura italiana y un rolex, un pelirrojo con uniforme de un equipo de básquet norteamericano, un afroamericano con bata de laboratorio y una docena más de personas.

Se podría decir que pasaron eones desde que nos vimos por última vez.- y mientras todos dicen a coro esto, los ojos de Juan y los demás brillan- Se podría decir eso porque así fue. Me gustaría que conocieras a mis descendientes.-

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