-Su tiempo en esta tierra ya ha pasado, su presencia en este planeta no es correcta.- la voz de Ella resuena y hace parecer insignificantes a los coros angelicales.
-Nosotros éramos superiores a estos ridículos humanos. Ellos eligen llamar a estos fragmentos de mi persona, como a los fragmentos de tantos otros, Venerados y actuar en honor al nombre que les dan, venerándolos.- Los Venerados flotan en el aire, hablando al unísono y sonando como un coro sombrío que hace sacar la mirada de la proyección a más de uno de los espectadores de este suceso en el Bar de las Orillas del Olvido.
-Ustedes mismos forjaron su destrucción. Los que alguna vez fueron grandes y poderosos sobre este suelo, los que me rechazaron hace tanto tiempo, fueron incapaces de convivir y se destruyeron unos a otros. Ahora sus remedos hechos de la misma carne que dicen dominar creen que merecen alguna clase de respeto.- la voz de Ella, demasiado perfecta para contener ira, muestra un desprecio capaz de matar a cientos que solo la escucharan, incluso en el bar, transmitido a la distancia, varios comienzan a llorar.
Los Venerados flotantes, todos parte de un antiguo y gran dios, rodearon a Ella. De ellos comienza a emanar un aura oscura, como petróleo en el océano. La oscuridad se eleva, se junta, se transforma. Toma la forma de lo que debió ser el padre de todos los cuervos, o aunque sea uno lo suficientemente grande como para devorar a todos los cuervos y seguir con hambre. Una figura gigantesca e imponente. Una figura de horror puro capaz de succionar la vida de todo, dejando solo frío y esterilidad.
-Si alguna vez tuvieron algún poder,- los ojos de Ella brillan, brillan como si todo el universo mirara a un solo punto- este nunca se comparó con el mío.-
La imagen se corta. Solo interferencia, tanto para los espectadores a la distancia en el Bar, como para cualquiera que pueda haber estado contemplando lo que sucedía. Jim opina que probablemente Ella fuera a separar cada átomo que le diera a los Venerados las características del dios y luego repartiría estos por todo el universo. Alguien le pregunta que qué defensa tiene para esa teoría, y el responde solamente con un “¿Por qué no?”.
La imagen regresa. Los cuerpos de los Venerados tirados en el suelo. Ojos cerrados. Inconscientes pero vivos. Juan aún se sacude un poco. Aún vagamente parte de la entidad única que fueron en sus tiempos de gloria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario