Víctor ve los icebergs pasando a un lado del barco y se pregunta cómo es que se dejó convencer de ocupar sus vacaciones de verano en eso. En un par de meses iba a regresar a su casa, y en un par de meses y una semana empezaban sus clases.
Hace un repaso mental. Todo había empezado con su amiga gótica preguntándole cuánto le gustaría ver el cadáver de uno de los ancestros de los Venerados. Siguió con Jim diciéndole que en lo que respecta a cosas muertas esa chica era la que más sabía. Y, en teoría, va a terminar con un ser que ocupa un porcentaje importante de la Antártida.
Pero por ahora es solamente un viaje en avión y un rompehielos, que, según la chica, le ofrecieron “a cambio de un perdón temporal”. Chica rara.
Al viaje también se sumó un elfo oscuro amigo de la chica gótica y esa mujer que parece estar siempre feliz, la distribuidora de Jim. Un par más de personas van hacia donde ellos (probablemente por el mismo motivo, Víctor no creía que hubiera muchas cosas para hacer tan al sur). Un tipo de traje que afortunadamente no es para nada verborrágico y una pareja de punks. A ninguno de esos tres lo había visto antes.
En realidad esa era una buena distracción. Desde hacía unas semanas las redes de información se habían vuelto locas con todo el tema de Ella.
La Avenida Broadway fue renombrada en su honor y esto se estrenó con 10 obras diferentes, todas girando alrededor de su gloria. En el Distrito Central de Negocios de Sydney se colocaron más de 20 estatuas de Ella. En Francia se comenzó la construcción de una estatua que emularía en tamaño a la estatua de la libertad, solo que en honor a Ella. En China las Torres de Ella están actualmente en construcción y se planea superar la estatura del World Trade Center.
Casos como esos, de a docenas por todo el mundo. Y ese efecto que tiene en los humanos es incomparable con el que tiene en las demás criaturas. El bar era una locura en esos días. Aún más después de las últimas acciones asociadas a la B.S.A. En menos de un mes diez ciudades-sembradío fueron destrozadas para invocar Venerados o como testeo de armas.
Y, sin embargo, el desequilibrio parecía no afectar a la gente en el bote.
La chica gótica estaba tan rara como de costumbre, hablando de a momentos con cada uno de los pasajeros. Con Víctor era especialmente poco activa, le debió haber hablado menos de 2 veces desde que subieron al barco. Contando cuando le pidió permiso para que le dejara paso a una escalera.
El elfo parecía contento practicando trucos de entretenimiento. Cosa fácil para los elfos, no tanto para los humanos. En cierto momento habló con la chica gótica sobre una enfermedad que tenía. Víctor no llegó a escuchar mucho.
La distribuidora de Jim pasaba aún más tiempo que Víctor viendo por la borda, aunque su mirada era tranquila y relajada, a diferencia de la mirada melancólica de este que de a momentos se arrepentía de ese viaje. La chica tenía cierto poder en Víctor, esa alegría que tenía se le transmitía con mucha facilidad al estar con ella.
Los punks pasaban gran parte del tiempo besándose. De hecho, la única vez que Víctor no los vio besándose fue en una ocasión en que le hablaban llenos de miedo a la chica gótica. Chica rara.
El tipo de traje era simplemente eso. Un tipo de traje sin nada interesante que decir ni mostrar.
Y Víctor, bueno, Víctor tenía casi tanto miedo de lo que iban a encontrar al final del viaje como del miedo que tenía de comenzar su último año.
Sus compañeros de clase, esos sí que eran raros.
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