Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

sábado, diciembre 15

Vigilantismo urbano

-Espíritu, te ordeno que abandones este mundo.- la voz de Mercedes es segura e imperativa mientras su mano derecha emana la luz del mundo espiritual que abre el paso al descanso eterno.

-Muy bien.- dice Irene en ese tono maternal que adopta cuando sus ojos se tornan del color del cielo, ese tono maternal que adopta cuando la madre de Mercedes toma posesión de su cuerpo.

Ya hacía siete meses desde que el grupo de Mercedes, Irene, Claudio y Juan empezó a operar en su vigilantismo anti-amenazas mágicas. En ese tiempo han tratado con unos veinte fantasmas, tres espíritus de la naturaleza en caos, un avatar (que aunque era un avatar de las vacas seguía siendo un tema complicado) y un demonio menor.

Si quieren saber un secreto, su ciudad no está exactamente plagada de espíritus, ni siquiera está entre las más llenas del país. De hecho, según Jim, la mayoría de la gente de las ciudades más cargadas de situaciones que alguien desconocedor llamaría sobrenaturales, tampoco suele saberlo. Se podría decir que alguien debe estar haciendo un buen trabajo.

Está última semana había traído la gran revelación de que Claudio tenía control sobre el fuego. Cosa poco útil al tener a la reencarnación de la mayor médium de todos los tiempos y a su hija en un equipo, y al tratar principalmente con fantasmas no afectados por los elementos. Pero aún así algo importante.

Estos días Juan estaba separándose lentamente más y más del grupo, curso de acción que Víctor veía cómo lógico para cualquier persona rodeada de un grupo de ineptos como ese.

Llega a tal grado lo descuidado y neófito de estos chicos que Víctor tuvo que meterse en un par de situaciones para que no hubiera fatalidades. Ya les advirtió que estaban avanzando en la dificultad de sus misiones mucho más rápido de lo que avanzan sus habilidades. Claro, no lo escucharon.

Por eso es que ahora mismo están en el medio de la calle esperando que se acerque un poco más la estampida de motoristas fantasmas. Las manos de Mercedes brillando, Irene con ojos azulados de forma antinatural, Claudio con fuego en sus ojos (y no es una metáfora), Juan con una sonrisa sádica en su cara, y Victor esperando atrás de un edificio a que cometan el primer error y tenga que ocuparse él.

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