Introducción

Las historias aquí presentes son elementos practicamente inútiles por sí mismos, pero muy valiosos como parte de un todo. Son un universo cerrado amplio como pocos, con sus heroes y sus villanos, con sus dioses y sus mortales. Son historias que no tratan de narrar ni lo mejor ni lo peor ni todo lo contrario, narran cosas, algunas épicas y otras cotidianas. Cosas que, como ya dije, toman su sentido e importancia en un todo.

Estos últimos meses la página ha tenido grandes demoras, y por lo pronto las seguirá teniendo. Aún así pueden considerar esto como una señal de que intentarémos mantener un minimo de decoro con respecto al ritmo.

Actualmente esto puede considerarse más que nada un proyecto personal. Puede culparse a una estructura que no admite colaboración agena, o a problemas de parte de un inexistente departamento encargado de publicitar. No importa. Todávía estámos dispuestos a aceptar las colaboraciones de quien desee darlas, y de seguro nos haría bastante felices recibir alguna.

domingo, febrero 17

Presente (T): Anecdota

-Mirá, todo empezó con este tipo que me quería pagar para que le exorcizara la casa. Un trabajo tonto en que tiras semillitas, pintas un poco y tenés una buena paga para la hora del almuerzo.
"Bueno, voy a su casa. Lavanda por acá, sal por allá, escribo en aquel rincón, te hacés una idea. Termino todo, casa purificada, laburo terminado, y cuando me fijo, el tipo desapareció.
"Lo espero una hora y nada. Salgo tan enojado como cualquiera estaría si le cagaran en el primer trabajo en serio de su vida, y me agacho justo a tiempo para esquivar un tomahawk.
Empiezo a correr en el sentido contrario de donde vino el coso ese por el bosque. Porque, a todo esto, el tipo vivía en el medio de un bosque en una cabaña. Tomo un par de curvas para confundir y me tiro a los pastos altos con un hechizo de camuflaje encima.
"Me pongo a pensar. Estoy siendo perseguido por un tipo que no disparó ni una vez, debe tener cuchillos; protección magnética. Lo más cercano que voy a tener a un arma es un cuchillo, necesito puntería: Uno de esos... un Yashima. Bosque, animales: instintos animales. Estoy preparado.
"Levanto la cabeza y me pasa a medio centímetro del cogote un cuchillo de piedra. Le pego al tipo este, una especie de indio, con una piedra en la mano, lo desarmo. Empezamos a forcejear, nos caemos al piso y rodamos por el terreno que era mucho más inclinado y doloroso de lo que lo recordaba. Estoy luchando por mi vida contra una cruza de un piel roja y un old black, rodando por el suelo, sintiendo cada piedrita clavárseme en la espalda, y si alguien nos viera pensaría que estamos filmando una porno. Una porno especialmente enfermiza y confusa.
"Un tronco que se me incrusta en la costilla, o bueno, así lo sentí, nos frena. Arriba mío, más allá del tipo que trata de hacer compota con mi cara, veo el tomahawk. Usando lo que me queda de fuerza, levanto al tipo y lo distancio lo que sería no más de un metro, me levanto, saco esa cosa del árbol, y se lo incrusto en la boca del estómago. El tipo se cae y le empiezo a pegar con la parte filosa en la cara hasta que deja de ser filosa, y un rato más después de eso. Me levanto, y le quito el cuchillito este. Es re lindo, parece árabe.

-Era un guerrero artemísico Víctor, nada muy loco, seguramente te pida un trabajo pronto. Igual significa que mejoraste mucho de lo que eras hace poco.- la muerte dio un sorbo a su trago y sacó la sombrillita para usarla en ademanes que señalaban a Víctor- incluso pudiste hacer un tesla, un shamanistico y un yashima a la vez.-

-Supongo, ¿sabés lo mejor? Después de todo me acerco a la cabaña, y resulta que la paga me la habían dejado en una mesita de afuera. Hoy por fin te invito yo.-

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