Adriana revisa el fondo de su casa cuando llega del trabajo. Revisa por posibles incendios que hayan ocurrido o que estén por ocurrir. Revisa intentos de entrada a la casa. Al fin de cuentas, tiene un hijo que proteger.
Revisa que los enchufes estén bien y que no haya riesgo de cortocircuito. Revisa que todo lo que pueda ser peligroso en las manos de su hijo o de sus amigos esté bien guardado y lejos de su alcance. Revisa la correspondencia nueva con detenimiento.
Cuando su marido llega del trabajo unas horas más trade repite todo el proceso.
No es que sean sobreprotectores. Tienen sus motivos, cualquiera en su posición haría lo mismo.
Digamos que los hombres y mujeres tienen un cierto listado de prioridades subconciente, incluso si nunca en su vida pensaron en ello. Bueno, los padres y madres tienen uno completamente diferente.
Hoy es un día nuevo. Adriana despierta a su hijo para ir al colegio y mientras este desayuna revisa el correo. Esta mañana recibió un paquete, un paquete especial. Algo que realmente nunca hubiera querido ningún padre que entrara en su casa. Y le pregunta a sus hijos si les molesta faltar a clase ese día y quedarse en casa.
Y creanme, cualquiera en su posición haría lo mismo.
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3 comentarios:
Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.
tipitipitim tipi tim tipi tipi tom tipitom
-la pucha que me gustan los helados
-no digas
-sep. de arbol seco
-fa..que groso man
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